En los últimos años, un grupo de entusiastas del mundo automotor viene ganando espacio en la región con una propuesta distinta, auténtica y cargada de identidad propia. Se trata de ConcorRat, una agrupación que gira en torno al estilo Rat Rod, una tendencia que prioriza la funcionalidad, la creatividad y el espíritu colectivo por sobre la perfección estética.

La iniciativa nació de manera simple, casi como suelen surgir las mejores ideas: entre amigos. “La idea nació por los lugares y eventos de este tipo a los que solíamos ir los fines de semana. Éramos tres amigos que compartíamos el gusto por ver estos autos en acción”, contó Jonatan a 3200, el código del deporte. Esa curiosidad inicial pronto se transformó en un desafío personal: dejar de observar para empezar a construir y vivir la experiencia desde adentro. Actualmente la agrupación está integrada por Jonatan, Martín, Rodrigo, Federico, Ale y Matías, junto a otras personas que colaboran activamente en cada proyecto.

Así fue como decidieron armar su propio vehículo, impulsados por la pasión y el deseo de formar parte activa de este mundo. Según explicó Jonatan, no tienen registro de antecedentes similares en Concordia, por lo que consideran que su propuesta fue, en gran medida, novedosa en el ámbito local.

Pero ¿qué es exactamente un Rat Rod? Se trata de autos clásicos —generalmente de las décadas del 20 al 50— intervenidos de forma intencional para lucir “gastados” y crudos. Lejos del brillo y la perfección de otros estilos, estos vehículos exhiben óxido, pintura descascarada y soldaduras a la vista. “Es un hot rod sin maquillaje”, resumió Jonatan. Sin embargo, lo estético pasa a un segundo plano: lo fundamental es que el vehículo funcione, tenga potencia y pueda usarse sin preocupaciones.

Esa filosofía se resume en una regla de oro: “que arranque, frene y doble”. A partir de allí, todo lo demás es opcional. La creatividad y la personalización ocupan un lugar central, ya que no existe un manual único para construir un Rat Rod. Cada proyecto es distinto y refleja la impronta de su creador.
En cuanto a la dinámica del grupo, ConcorRat combina la participación en eventos con encuentros más informales. “La mejor parte es disfrutarlo con amigos y familia”, aseguró Jonatan. Sus reuniones suelen ser asados donde, entre anécdotas y charlas sobre motores, surgen ideas para mejorar los vehículos o planificar nuevas aventuras. Se juntan aproximadamente una vez por semana, alternando entre la costanera del lago y casas de integrantes.

Lejos de ser un espacio cerrado, el grupo se define como abierto e inclusivo. “Puede participar cualquier persona que tenga la misma pasión”, explicó Jonatan. No es imprescindible tener un auto propio, aunque sí recomiendan contar con un proyecto en marcha para vivir la experiencia completa.

Desde sus comienzos, la respuesta en Concordia ha sido positiva. Este año marcará un hito importante: la realización de su cuarto evento. Sin embargo, enfrentan una dificultad clave: la falta de un espacio adecuado en la ciudad. Por este motivo, sus encuentros principales se llevan a cabo fuera de Concordia, específicamente en Clodomiro Ledesma, donde el 12 y 13 de septiembre se realizará la próxima edición.

Más allá de los autos, lo que realmente define a ConcorRat es el vínculo humano. “Es una agrupación sin fines de lucro, donde todos somos iguales”, destacó Jonatan. La unión, la amistad y la pasión por los “fierros” son los verdaderos motores que sostienen este proyecto.
Con una comunidad que sigue creciendo, presencia en redes sociales y nuevos interesados que se suman constantemente, el movimiento Rat Rod en la región parece tener un futuro prometedor. Y ConcorRat, sin dudas, es uno de sus principales impulsores.



























