Marzo, sin dudas, es un mes que nos moviliza desde diferentes puntos. Se conmemoran fechas que tienen que ver con la memoria, la verdad, la justicia y la visibilización de los derechos de las mujeres. La Cigarrera, espacio cultural que, desde sus inicios, se centra en una oferta teatral rica y variada, ubicado en Boulevard San Lorenzo Este 206, se suma a la grilla de las diversas propuestas que habrá este fin de semana, en relación a los 50 años que se cumplen del inicio de la última dictadura cívico-militar argentina.
LA LIBERTAD MISERABLE
Inmanencia Compañía Teatral, por su parte, pone en escena La Libertad Miserable, el viernes 20 de marzo, a las 21:30; una obra que se presentará por primera vez, y en la que actúa Paricia Velzi; con texto, dirección y puesta en escena de Fabián Nardini; la producción musical y sonora a cargo de Diego Perichón; la asistencia general de Sergio Calvo y la fotografía de Santiago David.
La Libertad Miserable trata de una mujer inmigrante, que llega al puerto de Buenos Aires huyendo de la guerra civil española con la esperanza de una vida mejor. Sin embargo, el horror y la crueldad no tiene fronteras. Y como expresa el texto de promoción de la obra: “Aunque se dejen en el camino jirones de vida. ¿Por qué no intentarlo?”.
Patricia Velzi, actriz y directora de teatro de Concordia, dio su testimonio a “3200 Cultura”:
¿Cómo describirías a esta mujer inmigrante que interpretás en La Libertad Miserable?
Francisca, como se llama mi personaje, es una mujer sensible y sumamente valiente. Viene de familia trabajadora y hasta antes de huir de la guerra leía muchísimo. Es probable que la lectura haya forjado en ella un gran mundo interior que le permite resguardarse y sobrellevar las tragedias que atraviesa a lo largo de su vida.
¿Hay algún aspecto del personaje con el que te identifiques personalmente?
Este es un personaje con una fuerza y una perseverancia tan grande que, más que identificarme, me provoca una enorme admiración. Tal vez, ahora que lo pienso, el hecho de que siempre le esté buscando la vuelta para estar mejor podría ser un aspecto en el que me identifique, sí.
¿Qué reflexión te gustaría que quede después de la función?
Más que una reflexión intelectual, me gustaría que se vayan movilizados, o que les toque aalguna fibra adentro… Porque la vida no es una pavada y cuesta, a todxs nos cuesta, pero hay realidades que son intorelabes. Eentonces, si acaso aparece el pensamiento o la pregunta, ojalá sea desde ahí, desde ese lugar sensible y vulnerable.
La temática de la obra, la migración, está muy latente en la actualidad. ¿Cómo sentís que la obra dialoga con el presente?
Hay realidades y vidas muy, muy duras. El desarraigo, el exilio, son experiencias terribles, pero si a eso le sumás, como le pasó a Francisca durante la guerra civil española con el avance del franquismo, lo que hoy sigue sucediendo en el genocidio en Gaza, por ejemplo, que lo destruyen todo y, por tanto, en términos materiales los paisajes, las casas, escuelas, familias desmembradas, o que directamente ya no existen más… En resumen, que de la vida y la memoria material de tu historia no quede nada porque la destruyeron, no tener a dónde volver, me parece aterrador. Por eso, la memoria de los pueblos es fundamental.
¿Qué nos podrías decir de Fabián Nardini, el directorde La Libertad Miserable, en relación a las indicaciones o búsquedas que te va proponiendo para la construcción de este personaje?
Para mí es un orgullo trabajar con él, es un artista tremendo, maestro sensible, recontra generoso. Además, él es muy feliz haciendo lo que hace y eso te transmite unas ganas, un empuje… Y en el proceso creativo es sumamente respetuoso y amoroso; estar bajo su mirada en los ensayos me da mucha libertad… Y a la vez, una linda responsabilidad de dar lo mejor que tengo, ponerlo todo ahí.
¿Tuviste acceso a testimonios reales o a archivos que hayan ayudado en la investigación para la construcción de este personaje?
Si, en los relatos de mi familia, del lado paterno y materno, tengo bisabuelos y bisabuelas inmigrantes que vinieron de España, Italia, Francia, en esas oleadas de principio del siglo XX, huyendo de la pobreza, “con una atrás y otra adelante”, como se dice… Y, además, nunca más volvieron.
EL PAÑUELO
El flyer de promoción de esta segunda obra, producida por Escena sin Muros, ya invita a la reflexión. Una mujer despliega una gran tela blanca, casi como si estuviera danzando con ella, como si fuera parte esencial de su vida. Tiene una sonrisa en el rostro. Es que también la lucha, de vez en cuando, nos saca algunas sonrisas.
Esta obra es de Carlos María Alsina, también dirigida por Fabián Nardini, quien además es el encargado de la escenografía, la puesta en escena y el vestuario; es protagonizada por Flavia Martínez; la asistencia técnica, artística y la producción están a cargo de Mailén Niño; y los autores de las fotografías son Santiago David y Omar Lagraña.
La sinopsis dice: “¿Qué le pasa a una madre cuando secuestran a su hijo en una dictadura cívico militar? ¿Qué pasa con una mujer cuya vida ha quedado desdibujada por una ausencia? Ella, a pesar de los mandatos históricos, sociales y religiosos, construye nuestra identidad, destejiendo en su pañuelo, el nombre de su hijo desaparecido, para invitarnos a conocer nuestra historia y recordarnos que, mientras tengamos memoria y alguien alce un pañuelo blanco, no habrá lugar para el olvido”.
El Pañuelo se presentará el sábado 21 de marzo, a las 21:00, y cerrará con una charla de familiares de detenidos desaparecidos y de quienes forman parte de Organismos de Derechos Humanos.
Fotos: Santiago David
































