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Literatura

El ciclo del éxito, según Benito Leibovich

“Creencia, conocimiento y acción” forman el círculo, explicó el escritor y conferencista concordiense.

Recientemente en la Casa de Entre Ríos en Buenos Aires, Benito Leibovich presentó su seminario “Cómo diferenciarse en tiempos de crisis”. “Fue Genial. Muy bien. Tanto su director, José “Pulga” Moulia, una barbaridad y el personal también. Me sentí como en mi casa, como un pedacito de mi tierra en Buenos Aires”, respondió al ser consultado al respecto.

El proceso del desarrollo humano

“Me sentí muy bien y algo muy importante es que creo que la gente quedó conforme porque todo el mundo me saludó al final”, ponderó y marcó que expuso “conceptos que no son habituales” y reflexionó: “el desarrollo humano es todo un proceso: estar siempre aprendiendo, creciendo y cambiando, pero es un proceso continuo, no es un tiempo nada más. Yo tengo 72 años y sigo aprendiendo, como debe ser”.

Moulia, representante del Gobierno de Entre Ríos en Buenos Aires, expresó: “eventos como este nos permiten cumplir uno de nuestros principales objetivos: generar espacios de encuentro y reflexión. Agradecemos a Benito Leibovich por su generosidad y compromiso, y a todas las instituciones que nos acompañaron en esta jornada transformadora.”

Leibovich habla con entusiasmo, consciente de que cada día que se le regala es una oportunidad para aprender algo nuevo. De un inicio humilde, él mismo lo contó así “siempre digo, de manera jocosa, que vengo de una familia ‘muy acomodada’ que en el medio del campo, en el medio de la nada, en un pueblito acá de Pedernal, ni siquiera en el pueblo vivíamos, en dos piezas vivíamos seis personas. Vengo de ahí”. 

Sobre el libro de nombre homónimo al del seminario que dictó la semana pasada, marcó: “en ese libro están expresadas las cosas que he aprendido en mi vida. A mí a los 13 años me echaron en primer año de secundaria”, recordó y dijo que “toda la escuela primaria estuve con maestra particular, o sea que no tengo educación formal prácticamente, pero eso no fue un limitante para no haber construido un hogar”.

Al respecto, profundizó: “Tenemos 50 años de casado con mi señora, hijos y nietos maravillosos, gracias a Dios y haber construido una empresa, escrito un libro y, de repente, verme en un escenario como en el Museo de Salto Grande que había más de 300 personas”, recordó sobre un momento que atesora.

Y, si de atesorar se trata, su libro es el fruto de años de haber recorrido disertaciones en búsqueda de nuevos conceptos y en ese decidido empeño por aprender que comparte con su esposa. Motivado por sus hijos, finalmente le dio forma a lo que no había planeado: el libro “Cómo diferenciarse en tiempos de crisis”.

Un compendio de lo aprendido

A continuación, la charla mano a mano que mantuvo con @3200Cultura:

-El seminario estuvo inspirado en el libro de nombre homónimo. ¿Qué puede contarnos del libro respecto a ese proceso para llegar a escribirlo y poder publicarlo?

El libro es un compendio. Me gustan mucho los cursos, los eventos de liderazgo, comunicación y todas estas cosas. He participado en eventos donde había miles de personas que salían, como se dice vulgarmente, ‘como en moto’, pero resulta que ese entusiasmo, esa motivación, le duraba no más de 2 o 3 días.

Con mi señora íbamos a esos eventos, llevábamos cuadernolas, escribíamos todo lo que podíamos y, en aquellos años, llevábamos los grabadorcitos con cassette y así fui recopilando la información que no fue pensada para hacer un libro, sino que fue concretamente para mi desarrollo personal y cómo es vivir acorde a estos principios.

En ese libro están expresadas las cosas que he aprendido y también las que he aprendido en mi vida. A mí a los 13 años me echaron en primer año de secundaria. Toda la escuela primaria estuve maestra particular, o sea que no tengo educación formal prácticamente, pero eso no fue un limitante para no haber construido un hogar.

O sea, ¿cómo la vida cambia cuando uno tiene el deseo de cambiar? Eso motivación me la dieron mis hijos y otras personas. El tema que todas estas experiencias las pueda volcar en un libro, porque más de una vez me dijeron: ‘Vos no te podés llevar todo esto’. Este es un libro que, con toda humildad lo digo, pues me lo dice mucha gente, es un manual de vida. Simple como es.

– A propósito de esto, ¿qué podemos hacer los diferentes actores de una comunidad para fomentar la lectura y por qué es tan importante hacerlo?

– Yo vengo de una familia, siempre lo cuento de manera jocosa, ‘muy acomodada’ que en el medio del campo, en el medio de la nada, en un pueblito acá de Pedernal, ni siquiera en el pueblo vivíamos, en dos piezas vivíamos seis personas. Vengo de ahí.

Mi padre siempre decía que la pobreza no está en el bolsillo, está en la mente. Si te está faltando dinero, no te estoy diciendo si sos pobre. No, en absoluto. Si te está faltando dinero, es el momento precisamente por el cual tenés que agarrar un libro, como lo explicaba en el seminario: si lees 5 páginas diarias leíste 1800 páginas y pico de páginas en 1 año, o sea en 1 año leíste 10 libros de 150 páginas. En 1, 2 ó 3 años sos una persona totalmente diferente, que piensa como nunca pensó, que siente lo que nunca sintió por su autoestima y actúa como nunca actuó y eso es darle valor a tu vida. O sea, cada uno desde el lugar donde está tiene que empezar a arrancar este camino de la vida.

Lo tiene que hacer con las herramientas que tiene porque, en definitiva, la vida es un juego. Una de las frases que a mí me gusta, porque las frases no son juegos de palabras sino enseñanzas de vida. Una de las frases que me gusta y que aplico es: la vida es un juego. Y hay que jugarla como jugador, nunca como juguete y mucho menos como espectador. Por eso el libro es de inspiración.

– ¿Una pregunta casi obligada: cómo diferenciarse en tiempos de crisis?

– Un avión para levantar vuelo, lo tiene que hacer contra el viento. Que la gente no se deje convencer por la sociedad. En tiempos de crisis, tu mente tiene que ser una empresa que nunca debe estar en quiebra. Cuando tenés situaciones, hay que pensar y buscar la forma de resolverlo.

No todo es dejarte llevar por las emociones. Cuando tenés situaciones, lo primero que tenés que hacer es despegarte de lo emocional. Algunos profesionales dicen que somos seres que actuamos de manera pensante. De mi parte, una forma de ver la vida y de pensar es lo contrario: para mí somos seres pensantes que actuamos de manera emocional. O sea, somos lo que pensamos. También digo: pensá lo que vas a pensar. Si te dejás llevar por las emociones, es evidente que no estás pensando porque las emociones dominan tus actos. Inspiro a pensar, a actuar de una manera diferente.

Una de las explicaciones que doy en el libro es la filosofía de lo obvio que aplicaron los japoneses: identificaron a los que eran los mejores en la industria de los electrodomésticos y demás, lo copiaron y el resto es historia. Lo más vendido en décadas fueron Toshiba, Sonic y Panasonic. Lo mismo en la relojería y en la industria automotriz.

¿Qué quiere decir? Que si estás trabajando en relación de dependencia, por ejemplo, identificá mejor en la empresa. Fíjate cómo trabaja, cómo se relaciona. A su vez, que en tu casa vos ya estás leyendo 5 páginas diarias, ya estás haciendo la tarea. Copialo y mejoralo.

Doy el ejemplo de mi padre que, cuando vinimos del campo, de la nada misma, él puso una pequeña carnicería hasta que viene un día, después de unos años y le dice a la familia: ‘hoy aprendí algo. Mi proveedor, en una mañana, vende 60 medias reces y yo tengo que estar todo el día para vender 1. Entre él y yo hay un estúpido y no es él’. En fin, son muchas las cosas, pero empezó con la creencia y desarrolló uno de los negocios más grandes del rubro en toda la región.

-Asumir la responsabilidad de la propia vida, alejándonos de esa cultura de la culpa y la excusa, tan metida en nuestra idiosincrasia. ¿Por dónde empezamos con esto?

-Hay mucha gente que dice: ‘esta es mi filosofía’, su filosofía de vida. Y yo le digo: la filosofía es una ciencia con la cual y por la cual te quedas tal cual. Porque te quedás como un producto terminado. ‘Yo hasta acá llegué, soy lo que soy’.

¿Cómo empezar? Primero, hay que decir ‘¿quién quiero ser y qué quiero tener?’ Al inicio del seminario, digo: ‘si le preguntás a un niño qué quiere ser o qué quiere tener el día de mañana, seguramente todos dirán: quiero ser médico, abogado, qué sé yo, o astronauta, ponele’.

¿Qué significa esto? No significa que todo el mundo tenga que ser profesional, sino que el deseo de superación, el deseo de ser alguien en la vida, es algo que ya viene innato, dentro del envase cuerpo y mente. Entonces, tiene que haber un motivo, algo superior.

Responsabilidad, la palabra te lo dice: responder con habilidad. Tenés que identificar los enemigos. Esto no te lo enseñaron en la escuela. Los enemigos de la responsabilidad son la culpa y la excusa. Siempre la culpa la tiene el otro y la excusa. Yo digo: ‘cúrate lo antes posible de la infección del excusitis’. Es una infección que comienza en los dedos del pie y, a través de los años, se expande por todo el cuerpo hasta llegar a la mente. La gran la gran pregunta es: ¿si tenés una infección, te curás o te quejas, hermano?

-Por último, ¿puede brevemente desarrollarnos su visión sobre el denominado “ciclo del éxito”?

-Es un círculo imaginario, yo lo hago en una pizarra. Lo primero es creencia, lo principal. Vos tenés que creer de que, por ejemplo, si vas a comenzar una carrera universitaria, vos tenés que tener la creencia de que vas a estudiar, te vas a romper todo lo que haya que romperse, todo lo que haya que hacer para ser un excelente profesional y tener un estilo de vida a partir de ese título. Tenés que tener creencia en todo. No tener dudas, a pesar de que las dudas sirven como nivelador, porque las dudas matan las creencias.

No comiences algo porque te interese, lo vas a dejar de hacer el día que te deje interesar. No comiences algo porque te gusta, lo vas a dejar de hacer el día que te deje de gustar. Solamente tus creencias, tus convicciones, son las que te van a mantener en el camino hasta el final de tu viaje. Ese es el primer punto y es el fundamental.

Segundo, el conocimiento, ampliarlo permanentemente. Hoy tenés que saber mucho más que ayer, pero mucho menos que mañana. El tercer punto es la acción. Ese es el ciclo del éxito. O sea, la fe sin acción está muerta. Hay gente que va a los templos y respeto todo ello, algunos van al Gaucho Gil, perfecto, haga lo que lo que les guste, pero pongan en acción.

La acción es todo y, concretamente, así termina el ciclo: creencia, conocimiento, acción que generan habilidades y, al final, estás en el camino del éxito. Y el camino del fracaso funciona exactamente de la misma forma, pero al revés: una persona sin creencias no busca conocimiento, no busca acción, no tiene habilidades y termino con eso: ¿sabes lo que es un mediocre? Es alguien que medio cree.

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