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Club 25

Una cultura con la diez

En Club 25 recorrimos la música que escucha Lionel Messi, los escritores que lo narran, el espectáculo inspirado en su trayectoria y los murales de Rosario.

¿Cuánto de una persona puede quedar guardado en una canción? ¿Cuánto de un país puede aparecer en la historia de un futbolista?

Desde Club 25, en este espacio de 3200 Cultura, proponemos acercarnos a Lionel Messi a través de las expresiones culturales que acompañan su historia. Las canciones, la literatura, el circo y el arte urbano permiten comprender un vínculo que las estadísticas deportivas no alcanzan a explicar.

Cuando hablamos de Messi, solemos empezar por sus goles, sus títulos y sus récords. Sin embargo, hay recuerdos que ninguna cifra puede contener: dónde estábamos cuando levantó la Copa del Mundo, con quién vimos aquel partido o a quién abrazamos cuando terminó.

En ese cruce entre el deporte, la cultura y nuestras propias experiencias comienza este recorrido.

La música antes de salir a la cancha

En 2024, Apple Music difundió “Messi: calentamiento”, una selección de canciones elegidas por el futbolista para acompañar la previa de los partidos. Entre los artistas aparecen Bad Bunny, Bizarrap, Juanes y Celia Cruz, con temas como “A Dios le pido” y “La vida es un carnaval”. La selección reúne ritmos y generaciones. Conviven canciones recientes con otras que llevan años presentes en radios, fiestas y reuniones familiares.

La escena resulta familiar: alguien se pone los auriculares y busca una canción antes de afrontar un momento importante. Lo hacemos para trabajar, viajar, concentrarnos o levantar el ánimo. En Messi, ese gesto cotidiano sucede antes de entrar a un estadio donde miles de personas esperan algo extraordinario. Conocer esa elección permite acercarnos a una dimensión menos expuesta del personaje. Detrás de la expectativa colectiva hay una persona que también tiene sus rituales.

Los Cafres y el lugar de los afectos

Dentro de ese universo musical aparece Los Cafres. Una crónica sobre el espectáculo “Messi10” señaló a la banda entre sus grupos predilectos y a “Hijo” como una de sus canciones favoritas. El tema también formó parte de la puesta del Cirque du Soleil dedicada a su figura.

La canción abre una puerta hacia los vínculos familiares. Estamos acostumbrados a observar a Messi como jugador y capitán, pero su vida también transcurre como hijo, pareja y padre.

Sin atribuirle razones que no conocemos, esa elección permite pensar en nuestra propia relación con la música. Hay canciones que escuchamos durante años y que adquieren otro sentido después de una experiencia, una pérdida o la llegada de un hijo.

La letra permanece, pero cambia quien la escucha. Quizás por eso algunas canciones terminan acompañándonos durante tanto tiempo: encuentran nuevas maneras de decirnos algo.

“La valija de Lionel”: la pertenencia a la distancia

Hernán Casciari encontró en una valija una imagen para contar a Messi. En el relato conocido como “La valija de Lionel”, compartido después del Mundial de Qatar, abordó la experiencia de emigrar y conservar el vínculo con el país de origen.

La historia del chico que se fue a España permite acercarse a una experiencia compartida por muchas familias: buscar una oportunidad lejos, aprender otras costumbres y crecer a la distancia de los afectos.

Esa valija representa una pertenencia que sigue presente, aunque la vida se construya en otro lugar. El idioma, los sabores, la música y las relaciones familiares pueden mantener una cercanía que los kilómetros no explican.

El relato adquiere especial fuerza cuando recordamos cuántas veces se puso en discusión la identidad argentina de Messi. Se le exigieron demostraciones de sentimiento, como si hubiera una única manera válida de expresar el amor por un país. Casciari propuso una mirada más sensible: la pertenencia también se reconoce en lo que alguien conserva después de haberse ido.

La radio que emocionó al protagonista

La historia tuvo una segunda parte en diciembre de 2022, cuando Casciari compartió el relato en el programa de Andy Kusnetzoff. Messi lo escuchó junto a Antonela y después envió un mensaje de voz contando que los había emocionado hasta las lágrimas.

La escena merece detenerse. Un escritor observa la trayectoria de un futbolista, encuentra puntos de contacto con su propia experiencia y los transforma en palabras. Después, el protagonista escucha y se reconoce en ese relato.

Para quienes hacemos o escuchamos radio, ahí aparece una de sus mayores fortalezas. Una voz puede generar una cercanía difícil de conseguir con otros recursos. La palabra encuentra su lugar en la vida de alguien y, por unos minutos, todo lo demás queda en segundo plano. Messi, que tantas veces había emocionado a millones de personas, estaba del otro lado: era el oyente conmovido por una historia.

“Messi es un perro”: contar una forma de jugar

Casciari ya había escrito sobre él en “Messi es un perro”, un relato que también da nombre a un libro publicado en 2016.

La comparación se vincula con su insistencia por seguir detrás de la pelota, con ese impulso de continuar jugando que parece imponerse a lo que sucede alrededor.

Allí se ve lo que puede aportar la literatura al deporte. Ante una misma jugada, un entrenador observa una decisión táctica; un periodista describe un movimiento; un escritor encuentra una imagen capaz de acercarnos a su sentido.

Esa mirada permite que incluso alguien que no sigue habitualmente el fútbol comprenda algo de la manera de jugar de Messi. La literatura encuentra palabras para conservar una acción que duró apenas unos segundos.

También nos recuerda que el deporte necesita de quienes lo narran. Una jugada termina, pero su relato puede seguir circulando durante años.

“Muchachos”: una memoria que se canta

Para muchos argentinos, “Muchachos” quedó unida al Mundial de Qatar. Sonó en las tribunas, en las casas, en las calles y en los festejos. Después de la consagración, también se incorporó al espectáculo “Messi10”.

Su significado se construyó en todos esos lugares. Basta escucharla para que aparezcan imágenes: una bandera en un balcón, una mesa familiar, un grupo de amigos o una multitud celebrando.

Lo interesante es que una misma canción puede despertar recuerdos diferentes y, al mismo tiempo, reunirnos. Cada persona vuelve a una escena propia dentro de una experiencia colectiva.

Esa es una de las capacidades de la cultura popular. Le da una forma compartida a emociones que cada uno vivió de manera particular. Con los años, “Muchachos” también contará cómo atravesamos aquel Mundial y quiénes estaban a nuestro lado.

“Messi10”: una trayectoria llevada al circo

El Cirque du Soleil encontró otra manera de representar al futbolista con “Messi10”, un espectáculo inspirado en su figura, sus valores y su trayectoria. La puesta combina acrobacias, música y destreza corporal. La versión presentada en Argentina en 2023 incorporó la conquista de Qatar.

La relación entre una cancha y un escenario se vuelve más cercana cuando pensamos en el trabajo que sostiene ambas actividades: equilibrio, coordinación, entrenamiento, repetición y confianza en los compañeros.

El público observa un movimiento que dura segundos. Detrás hubo años de preparación. Una acrobacia puede parecer sencilla por la precisión con la que se ejecuta; con algunas jugadas de Messi sucede algo parecido.

Llevar su historia al circo permite traducir esa admiración a otro lenguaje. También invita a valorar el esfuerzo que suele quedar oculto cuando llamamos “natural” al talento de alguien.

El documental y las decisiones sobre la memoria

En febrero de 2024 se estrenó “El Mundial de Messi: el ascenso de la leyenda”, una serie documental de Apple de cuatro episodios que recorre sus cinco primeras participaciones mundialistas, hasta Qatar 2022.

El documental permite volver sobre ese camino con una ventaja que no teníamos mientras sucedía: conocemos el desenlace. Podemos relacionar una derrota con una conquista posterior y escuchar testimonios que completan lo que entonces veíamos desde afuera.

Pero esa posibilidad también exige una mirada crítica. Una trayectoria puede parecer inevitable cuando se cuenta desde su final. Quienes la acompañamos sabemos que estuvo atravesada por dudas, frustraciones y momentos en los que la consagración parecía lejana.

Estas producciones serán parte del archivo con el que nuevas generaciones conocerán a Messi. Por eso importa qué imágenes conservan, qué voces incluyen y cuánto espacio les dan a las dificultades.

Recordar el recorrido completo permite comprender mejor el valor de lo conseguido.

Rosario: el ídolo en la vida cotidiana

En Rosario, la historia de Messi también puede recorrerse a pie. Los murales y los circuitos vinculados con su infancia incorporan al paisaje urbano su barrio, su escuela y sus primeros pasos en el fútbol.

Una imagen pintada en una pared tiene una presencia particular. Convive con la rutina: alguien pasa rumbo al trabajo, vuelve de hacer una compra o lleva a un chico a la escuela.

La ciudad reconoce al personaje mundial desde una cercanía propia. Antes de los grandes estadios estuvieron esas calles y esos espacios donde comenzó su historia.

Cada mural, además, propone una interpretación. Elegir al niño, al jugador o al campeón es decidir qué aspecto se quiere destacar y compartir.

El arte urbano convierte ese recuerdo en una imagen disponible para todos. Messi queda incorporado a la ciudad mientras la vida continúa a su alrededor.

Lo que les pedimos a nuestros ídolos

Todos estos recorridos llevan a una pregunta: ¿qué esperamos de alguien como Messi?

Durante años le pedimos que ganara, que nos representara y que demostrara cuánto le importaba hacerlo. Sobre sus actuaciones se depositaron expectativas que excedían cualquier responsabilidad deportiva.

Por eso, hablar de su lugar en la cultura también exige revisar nuestra conducta como espectadores. Cómo lo mirábamos cuando perdía. Qué interpretábamos de sus silencios. Por qué determinadas muestras de reconocimiento llegaron después de los títulos.

La admiración actual no debería borrar aquellas exigencias. Su historia ofrece una oportunidad para pensar cuánto condicionamos el afecto al éxito y qué espacio dejamos para la frustración de quienes admiramos.

Las canciones, los relatos, los documentales y los murales permiten conservar distintas imágenes de Messi. El chico que se fue, el futbolista que insistió, el capitán que ganó y la persona que se emocionó al escuchar su vida contada por otro.

Algún día, cuando alguien pregunte cómo jugaba, podremos buscar sus goles. Pero seguramente también vamos a contar dónde estábamos, con quién vimos aquel partido y qué sentimos cuando terminó. En ese momento, estaremos hablando de Messi y de una parte de nuestra propia vida.

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