Concordia fue punto de encuentro para una nueva noche de rock. Este viernes 6 de noviembre, Don Osvaldo se presentó en el Gigante Verde y convocó a un público que llegó desde distintos lugares para acompañar a la banda. El recital comenzó a vivirse en los alrededores del estadio, donde el movimiento de gente y el agite callejero anticiparon lo que sucedería adentro.
La fecha reunió a quienes esperaron el show en su ciudad y a quienes recorrieron kilómetros para estar presentes. Distintos puntos de partida, una misma convocatoria y las canciones como motivo para volver a encontrarse.
La previa también fue rock
Las calles que rodean al Gigante Verde fueron parte de la experiencia. La llegada de los seguidores, los encuentros entre amigos y la expectativa por escuchar a la banda le dieron a la previa su propio ritmo. Afuera del estadio, el aguante ya se hacía sentir.
Seguir a una banda también implica organizar un viaje, acomodar los tiempos y hacer un esfuerzo para llegar. Detrás de cada grupo había un recorrido y una historia, pero en Concordia todos compartían el mismo destino. Esa mezcla entre público local y visitantes convirtió los alrededores del estadio en un punto de encuentro rockero. La espera fue parte de la noche. El agite que comenzó en las calles acompañó después el ingreso Club Estudiantes, donde la expectativa se transformó en música.
Un recorrido de 29 canciones
Con Patricio “Pato” Fontanet al frente, Don Osvaldo abrió el recital con “Mis latidos”, “Políticamente correctos” y “Misterios”. Fue el comienzo de una lista de 29 temas que reunió canciones de la banda y de la historia de Callejeros.

“Otro viento mejor”, “Barrilete”, “Feliz y seguro” y “Parte menor” continuaron el recorrido. Después llegaron “El reto”, “La llave” y “Lo que se dice y lo que se hace”, en una sucesión que conectó distintas etapas de una historia musical compartida con el público.
“Una nueva noche fría”, “Sonando”, “Imposible”, “Algo peor, algo mejor”, “Acordate” e “Ilusión” también tuvieron su lugar. La lista siguió con “Tanto de todo”, “El nudo”, “Sé que no sé”, “Más allá” y “Dos secas”.
En el tramo final sonaron “Armar de nuevo”, “Rotos y descosidos”, “Los invisibles”, “O no” y “9 de julio”. El cierre, con “Prohibido”, “Creo” y “Suerte”, completó una noche en la que convivieron el agite y la emoción.

Los mensajes del Pato
Entre las canciones también hubo espacio para hablar de la realidad social y política. Fontanet hizo referencia a la situación que atraviesa Paraguay y dedicó un mensaje al pueblo paraguayo. Sus palabras sumaron otro registro al recital, con una mirada sobre lo que sucede más allá del escenario.

El pueblo argentino y la gente trabajadora también estuvieron presentes en sus intervenciones. En ese marco, el cantante cuestionó al actual presidente y expresó su respaldo a quienes trabajan. La música dio lugar, por momentos, a la palabra y a una toma de posición frente a la actualidad. Esos mensajes formaron parte de una presentación en la que las canciones convivieron con referencias a las preocupaciones colectivas.
El esfuerzo de estar
Más allá del repertorio, la convocatoria fue una parte central de lo vivido en Concordia. El público aportó ese aguante que empieza mucho antes del primer tema sino en la decisión de viajar, en la organización con amigos y en el esfuerzo de hacerse un lugar para estar.
La fecha reunió a seguidores de distintos lugares que hicieron sentir su aguante desde la previa en las calles hasta el último tema en el estadio. Ahora, la fiesta continúa en Paraná, donde el Club Echagüe será escenario de un nuevo encuentro entre Don Osvaldo y su gente.





























