Emiliano Pérez Siram fue el protagonista de la tercera columna de “Al Recreo”, durante el programa 17 de 3200 Cultura (sábados de 19 a 20 por @3200streaming y en www.oidmortalesradio.com.ar). O más precisamente fue la música, en tanto asignatura dentro de la parrilla escolar vigente.
El popularmente conocido profesor “Memi” entiende que la música en la escuela no es solo para cantar afinado, sino para aprender a escuchar al otro. El docente concordiense hace ‘lío del bueno’ en las aulas: desde darle voz al silencio a través del lenguaje de señas, hasta encarar proyectos hermosos como el homenaje a Charly García que preparan en el Colegio “Monseñor Ricardo Rösch” para este Día de la Música.

En su testimonio pueden desprenderse algunas palabras claves:
• Integración: Que el silencio tenga voz, tal como lo vivieron en la Escuela del barrio El Silencio.
• Transformación: Aprender haciendo lío, como lo inspiró el Papa Francisco en su visita a Río de Janeiro.
• Semillero: De la primaria al terciario
• Homenaje: Charly García en el Rösch (Día de la Música)
“Hacer lío” y romper la rigidez del aula
Aprender música no es estar quietos escuchando un casete, es habitar el sonido y la experiencia. Para ello, es clave adaptarse a los niveles y contextos: “la verdad que fue bastante rápido el proceso porque yo empiezo a trabajar en un Jardín Maternal, el ‘Chispitas’, antes de recibirme. Después paso a San José, El Principito, primaria, secundaria y el terciario. Fue todo en escalerita y medio junto”.
“A veces cuesta y, también, en las realidades que me toca. Por ejemplo, en primaria estoy en ‘Nuestra Señora del Silencio’ y en ‘Monseñor Ricardo Rösch’. Dos realidades súper distintas. Lo negativo, quizás, es que por ahí no da el tiempo para adaptarse al cambio e ir de un nivel o realidad a otro. Lo positivo es que aprendés un montón a poder adaptarte”, rescató.

En ese ejercicio de ir de una escuela a otra, los docentes experimentan diferentes emociones, desafíos y contratiempos que, en parte, se minimizan cuando hay una hoja de ruta bien establecida previamente. Si bien, “Memi” admitió que planificar “es la parte que más me cuesta”, terminó regalando una gran definición: “creo que, a la vez, si lo pensamos más románticamente, es el acto más lindo porque es pensar qué es para el otro”.

En una entrevista anterior, concedida a 3200 Deportes, llego´a mencionar que le gusta seguir el pedido del Papa Franciso de hacer lío. ¿Qué significa “hacer lío” en la escuela hoy? ¿Cómo se transforma el aula cuando la música deja de ser una materia pasiva y pasa a ser movimiento, cuerpo y construcción colectiva?, fueron las preguntas que respondió así: “generalmente, cuando más me gusta la escuela es cuando está en una situación no convencional. Me siento más parte cuando está con actividades distintas, cuando sale de la rutina”.
Y fue más allá al recordar lo que vivió en la secundaria donde trabaja: “Miraba a los chicos de la Bachi Band, cuyo plantel se va renovando, tocando rock en vivo y es lo que más me moviliza. Me siento como pez en el agua cuando la escuela está fuera de la rutina”, definió.
Hacia dónde va la escuela actualmente
Consultado por el momento actual de la escuela, en sus distintos niveles, planteó: “siento que va perdiendo su rol de enseñar, en el sentido de apropiarse de información. Va seguir eso, pero siento que la información está en mucha mayor cantidad en otros lados y se la pueden apropiar de maneras más dinámicas que en el aula propiamente”.

Entonces, dijo: “siento que la escuela no pierde su rol de ser ese espejo o eco de lo que está pasando socialmente. Está bueno generar experiencias donde se mezcle un poco todo. Lo llevo para el lado de dónde vivo más esto. Cuando hacemos lo del día de la música hay un clic mágico y que es fantástico, que está en el corazón del proyecto, y es que yo los voy preparando a los chicos para estar en el escenario y ser parte de una banda y, en determinado momento, llega la banda para hacer el ensayo acústico y, al otro día, dar el show”.
“Ese momento donde yo ya no estoy en el medio, sino que son responsables de que salga bien ellos y la banda es donde cobra sentido todo”, afirmó.
-Esto de vivir experiencias es al fin de cuenta en lo que se va la vida. Otro proyecto te tuvo también participando. ¿Cómo es esto de que “El silencio tenga voz”?
-Es una escuela bastante particular la del barrio El Silencio, con su realidad y ese nombre que viene desde el origen, de las dos personas que encuentran eso hace muchísimo tiempo y las personas que se autodenominaron así porque nadie sabía que existían ahí y nadie los reconocía. Algunos dicen que el nombre es medio peyorativo, pero a mí me genera como parte de la identidad y me gusta cómo suena.

El año pasado fue la primera vez que hicimos el proyecto de Ruido en el Silencio para descontracturar un poco lo que viene siendo. A través de las redes se abrió una convocatoria a que, todos los que tengan un aprecio por la música, pudiesen ir una mañana a compartir. Se fue acoplando gente, varias fundaciones también y están dando una mano tremenda, inclusive la semana que viene van a hacer el festejo del día del niño. Este año, en vez de hacer algo de música, vamos a hacer algo de deportes. Estamos intentando gestionar la cancha de fútbol frente a la escuela. Estamos en eso.
Inclusión real
La música también se siente, se interpreta y se comparte más allá del oído. En algún momento de estos 10 años que lleva enseñando en las escuelas donde trabaja actualmente, sumó la LSA (Lengua de Señas Argentina. “Queríamos hacer una canción y tuvimos una charla con una directora de la escuela especial que está por Eva Perón, donde enseñan música incluso”, recordó.

Mencionó que, “algo lindo que aprendimos, fue que es importante que, cuando uno va a hacer una canción con lengua de señas, sí haya un público que lo pueda entender. No hacerlo por hacer. Tiene que haber el emisor, mensaje y con el código adecuado”, enseño.
Homenaje a Charly García
Trabajar la obra de un ícono nacional para celebrar el Día de la Música desde las aulas concordienses. Para el Día de la Música en este 2026, a concretarse el 13 de noviembre en el Colegio “Monseñor Ricardo Rösch” van a realizar un homenaje a Charly García.

-¿Cómo se aborda la figura y el repertorio de Charly con los chicos?
– Estaba faltando la figura del maestro. Entre el año pasado y este, con el equipo que organizamos (Julián Presas, “Luchi” Ríos, Mauro Aquino y Emilio Quiróz) tomamos la decisión de encarar el proyecto y la escuela acompañó también. Estuvimos complicados para la selección de canciones (son 7 que interpretarán) porque había tanto. La parte creativa de este año es que vamos a intentar hacer que quinto, cuarto y tercer grado hagan como una introducción de una de las canciones. No las cantan completas, pero son 2 ó 3 más.

Los chicos se van preparando. Recién estamos empezando con la canción de apertura que es “Hablando a tu corazón”. Lo que me pasa es que, año a año, el proyecto fue creciendo y este fue el primero que me pasó es que a primer grado le toca “No voy en tren” y ya la están estudiando. Ni siquiera se las enseñé, ya la están escuchando y entro al aula y me la cantan.
-¿Qué aprendizajes o valores musicales y culturales buscan transmitir a través de semejante figura del rock nacional?
– A mí me gusta más la parte de la cocina, de lo previo y, sobre todo, los talleres y el ensayo acústico. Es lo que más disfruto como profe. En los talleres siempre tratamos de que haya otra arista que no solamente se trata de ser músico. Hemos tenido a Tomi Bodean hablando de periodismo, dos bailarines, siempre tenemos una jornada de Historia donde van profesores a contarles historias de las canciones y lo importante que es para la Argentina (Omar Lagraña, Lucas Casarré, Jerónimo Laneri), músicos, la parte de sonido que hace Mauro Aquino y este año tuvimos un lujo que fue Day Rose que salió de Concordia y es manager de Ke Personajes, organizó los dos River de María Becerra y vino a contar esto de la producción. Fue re lindo, vino con el brazalete porque ella estuvo en la organización de los 60 de Charly.

El impacto en la cultura local
En definitiva, a veces se piensa que la cultura de Concordia ocurre solo en los teatros o festivales. Pero, cuánto de la cultura futura de la ciudad se está cocinando hoy en un salón de música de barrio, o en proyectos como este tributo a Charly y en aulas y patios de las escuelas.

“La música está impuesta desde nivel inicial a secundario e incluso en el terciario. Creo que se hace un lindo laburo en Concordia, ustedes también. Estamos lleno de talento, en cuanto a la música y la cultura en general. Hay mucho para mostrar, con gente con muchísimo talento”, valoró el docente.
Para terminar, se lo invitó a dejarle un mensaje para aquellos que van a ser los docentes del mañana. ¿Por qué está buena la aventura de enseñar?, se le preguntó y dijo: “a mí lo que me ha llegado más, me conmueve y ha resignificado la tarea es esto del Día de la Música y lo del Ruido en el Silencio. Grandes objetivos e ir persiguiéndolos”.

“Lo lindo que tiene son dos puntas: lo que uno va dejando, como por ejemplo que los papás te lo reconocen que escuchan canciones junto a sus hijos y las devoluciones como la de Ricardo Mollo escuchándolo hablar del proyecto (en referencia a lo que dijo del trabajo en la Escuela Monseñor Ricardo Rösch durante una presentación del nuevo disco de Divididos). Ese video no podía creerlo”, admitió y dijo que algo parecido sintió cuando 3200 entrevistó a Lalo Mir que los visitó en Concordia y habló de esa conjunción tan especial que era una escuela católica, la Banda del Regimientos y Los Redondos. “hay que animarse a eso. Si sale mal, se probará otra cosa”, terminó diciendo.




























