El lunes pasado, coordinamos una entrevista por Zoom, para las 11 de la mañana, que posibilitó que cada uno, desde distintos lugares del mundo, nos uniéramos en una charla en la que Coti Sorokin respondió amablemente a las más variadas preguntas que hicimos desde “3200 Cultura”.
Desde enero, el músico y cantautor, quien nació en Rosario, pero a quien sentimos tan cercano porque creció e hizo su escuela primaria y secundaria en Concordia, donde aún vive toda su familia, está presentando su excepcional World Tour 2025 en diferentes países, que incluye escenarios de Argentina, España, Irlanda, Inglaterra, Holanda, México y Uruguay, a 20 años del lanzamiento de su disco “Esta mañana y otros cuentos” (2005).
A Concordia le llegará el turno también: podrá disfrutar de su concierto el 21 de noviembre, en el Teatro Gran Odeón, lugar donde ya ha tocado veces anteriores; presentaciones en las que el público ha respondido eufóricamente, entonando y bailando temas como “Antes que ver el sol”, “Nada fue un error” y “Otra vez”.
Aclara que los 20 años de la publicación de su álbum “Esta mañana y otros cuentos” es una excusa para el encuentro y para celebrar, pero que habrá temas de todas las épocas. Y también sugiere conseguir pronto las entradas, a quienes todavía no las adquirieron.
Coti demostró empatía con su público, agradeciendo que las entradas ya estén casi agotadas, reconociendo que se está viviendo un contexto difícil en relación a lo económico y que, a pesar de eso, sus seguidores hicieron un gran esfuerzo para obtenerlas.
Le preguntamos por una declaración que hizo en otra nota, donde dijo que para ser exitoso tenía que ser feliz; y afirmó que es una sensación de felicidad la que tiene en relación a este presente musical: “Tengo la libertad de hacer lo que realmente siento ganas de hacer, la libertad de elegir los caminos y las decisiones que voy tomando en mi carrera, y tengo el punto justo entre esa presión que, en otros momentos, me sobrepasó y me impedía disfrutar parte de mi vida, y creo que hoy tengo ese punto donde sé frenar. Eso también te lo da el tiempo y la experiencia”.
Se sinceró y dijo que el paso del tiempo lo ve a través del crecimiento de sus hijos. Vive el día a día. Dice estar en contra de esos discursos impuestos que venden la idea de que todo lo que es viejo no sirve más: “Eso es falso. No tiene nada que ver con la vida real. El tiempo nos da sabiduría. A mí, como artista, el paso del tiempo me hizo muy bien, porque empecé a disfrutar de otra manera y a ver la música de otra manera. Y eso no se consigue con dinero, se consigue con tiempo. No se puede comprar con nada”.
Hay situaciones que lo van sorprendiendo. Dio el ejemplo de músicos jóvenes que lo invitan a hacer colaboraciones, algunos más conocidos, otros menos. Rescata las participaciones en canciones con Valentino Merlo (en el tema “Dónde están corazón”), o con Yami Safdie (en “Tu nombre”), o la reversión de “Te quise tanto” (interpretada con Miranda!), tema que se escucha en todas las radios. Destacó que fueron vínculos orgánicos, que ellos eligieron las canciones, y que él les dio libertad.
Como anécdota, contó que Quevedo, músico y cantautor urbano español, hace un tiempo confesó que cuando piensa en Argentina, enseguida se le viene a la mente “Nada fue un error”, canción de Coti; es la referencia que él tuvo de su infancia de lo que era ser argentino, junto con Messi: “Nosotros como músicos, llevamos un cacho de nuestro país, un cacho de nuestra cultura allá a donde vamos y eso cala mucho más hondo que cualquier otra cosa”, expresó Coti.
Considera que para los músicos es más difícil llegar a ser embajadores de su propio país en otras partes del mundo, porque se necesita de que el público los conozca, los sigan, se aprendan sus canciones. En el deporte, cree que se logra más facilmente, porque las reglas del juego son iguales en todos lados.
En el cancionero español, reconoce que son pocos los argentinos que están instalados: mencionó a Andrés Calamaro; a Moris al principio de su carrera; a Tequila, que estaba formado por dos argentinos y dos españoles; Los Rodríguez, y poco más. “Por eso es un orgullo muy lindo que los jóvenes asocien la argentinidad con canciones mías, como ´Color esperanza´, ´Nada fue un error´ o ´Antes que ver el sol´”.
Como no podía ser de otra manera, quisimos saber también sobre su relación con los deportes. Confesó que con alguno de sus hijos miran fútbol, son hinchas de River Plate y siguen al Atlético de Madrid, pero aclara que lo que más disfruta es la cultura del deporte, el folclore, el juntarse y compartir. La industria del fútbol no le gusta, y sostuvo que cuando hay competencia destructiva, prefiere alejarse.
Para finalizar, en relación a las colaboraciones que se da entre músicos de distintos géneros, de distintas edades y lugares; dejando de lado algo de la competencia y la rivalidad en la escena musical, expresó que “antes era todo mucho más retrógrado”: “El avance en las nuevas generaciones, en relación a la inclusión, a los géneros, también en la cultura, ayudó a una apertura en la música; antes era mucho más de nicho, y cada uno cuidando su nicho, y la gente joven nos enseñó que todo eso no sirve para nada. Hoy, lo viven con una naturalidad absoluta, y traspasar eso a la música, no diferencia escuchar un reggaeton, después una cumbia, los Redondos, los Ratones Paranoicos y después Charly (García) y Coti. Les da igual. Y es una maravilla. Las generaciones anteriores tenemos mucho que aprender de ellos. Porque heredamos los prejuicios de algo que estaba instalado, que venía también de la ultima dictadura militar”.
Ya acercándonos al final de la nota, Coti agradeció a su público concordiense y sugirió que venir a tocar a Concordia se siente diferente.
Las pocas entradas que quedan se pueden adquirir a través de la plataforma www.passline.com o en boleterías del Teatro Odeón (Entre Ríos 567) , desde las 18:00 en adelante.
Sin dudas, será un show para disfrutar en familia, rememorando cada instante de la vida musical de un cantautor que ha creado hitazos indiscutibles en su propia carrera como solista, y también para otros.
































