“Cuando a uno le gusta mucho lo que hace, el tiempo aparece”. Así empezó la nota radial de “3200 Cultura”. Es que el cordobés Martín Novoa, entre sus tantas ocupaciones, es milonguero, profesor y DJ de tango, gestor cultural, candombero, fan del punk rock y el heavy metal, Doctor en Ciencias Biológicas e investigador en la Facultad de Ciencias de la Alimentación de la UNER.

Empezó todo en Córdoba. Confiesa que el tango no le gustaba, porque su padre era “súper rockero” y él también. Pero un día, salió de la facultad y se propuso hacer algo distinto: entró a una clase de tango y, desde ese momento, reconoce que fue un antes y un después.
Ese día desaparecieron los tabúes, como el que relacionaban al tango con “gente grande”, que era aburrido; porque el primer profesor que le tocó, se lo transmitió desde la importancia de un abrazo, de la conexión, de la escucha, del corazón, del sentimiento…Así llegó el tango a su vida.

LOS CAMINOS DE LA VIDA
Ya dijimos antes que Martín Novoa hace de todo. Le gusta mucho la música, estudió guitarra varios años, y la vida lo fue llevando a tomar clases también de percusión, de conga, de ritmos afro. El profesor formaba una agrupación de candombe fusión, tenía amigos en Montevideo, y así Martín se fue juntando a tocar los sábados, y al mes ya se había comprado su primer tambor. Así transcurrieron sus años de juventud en Río Cuarto.

SU LLEGADA A CONCORDIA
Cuando le surgió la posibilidad de venirse a Concordia, no lo dudó, porque significaba trabajar de lo que le apasiona, las ciencias biológicas, en la Facultad de Ciencias de la Alimentación, de la Universidad Nacional de Entre Ríos (UNER), donde también es investigador. Una de las primeras cosas que averiguó fue si en la ciudad se enseñaba tango. De a poco fue buscando milongas, tomando clases. En Córdoba ya se desempeñaba como gestor cultural organizando eventos de todo tipo, en bares.

MUNDOS QUE SE CRUZAN
Martín busca relaciones entre el tango y la biología: “El tango tiene algo que no tiene otra danza en el mundo, que es el abrazo. Cuando fui a la primera clase de tango en Córdoba, el profesor me dijo: ´escuchá el tango, cerrá los ojos y abrazate con tu compañera. Y estuvo bueno. Empezás a escuchar el corazón del otro”. Martín asume que siempre enseñó el tango tendiendo a lo social que, a su vez, fue lo que le enseñaron a él: “Acercar el corazón del otro, conectar con el otro, hablar poco y bailar cara a cara, ojos cerrados y corazón a corazón”.
“Desde la Biología está comprobado que cuando vos te abrazás, en tu cuerpo empieza a haber una ´catarata´ de hormonas que te dan felicidad. Un abrazo, por lo general, es sanador. Recomiendan un abrazo de 20 segundos cuando uno está mal; imaginate con el tango, donde los abrazos duran, por lo menos, 3 minutos. En la milonga se ponen tandas de 4 tangos, o sea que estás 12 minutos abrazado, y bailás desde las 10 de la noche hasta las 5 de la mañana. Estás 7 horas abrazando, y no sólo vos, un montón de gente en la milonga”, sostiene Novoa, trayendo una explicación profesional a algo que pasa, a menudo, en el mundo del tango. “El tango ha ayudado a mucha gente”, asegura.

LA DECONSTRUCCIÓN DEL TANGO
Martín afirma que en el tango ya no hay roles. No se separan las chicas de los chicos: “El tango se está deconstruyendo, ha ido cambiando. Se ha originado en un mundo muy machista. Antes, el varón sacaba a bailar a la mujer, que estaba sentada esperando que el hombre la sacara a bailar. Hoy, te puede sacar a bailar cualquiera. Se puede bailar entre dos varones o dos mujeres. Puede sacar a bailar una chica a un varón. Si hay dos roles, uno que conduce y otro que sigue, se puede bailar el tango”. Hay tangos que Martín elige no poner cuando ocupa el rol de DJ: “´Te pegaré como un malvado´, por ejemplo. No lo pongo. No niego el pasado tanguero, pero hoy elijo”.

LOS CÓDIGOS DE LA MILONGA
En una noche milonguera hay ciertos códigos. Martín los enumera, y explica cada uno:
-“No tenés que bailar los 4 tangos de la tanda obligadamente. Si no tenés más ganas de bailar, decís ´gracias´, y te retirás”.
-“Hay códigos de posición. Existen carriles externos, donde se ponen los que saben bailar, y si estás aprendiendo, o querés aprender esa noche, buscás a alguien que esté en la misma que vos y te ponés al medio de la ronda, se llama ´la olla´. Se genera algo muy mágico cuando estás bailando, sos vos con la otra persona, sintiendo el corazón, el abrazo o la letra del tango”.
-“Nos desplazamos en sentido inverso a las agujas del reloj. Esto lo hacemos para no volver para atrás, para no chocarnos, para que fluya. No circulamos en contramano. No nos cambiamos de carriles”.
-“Hay separadores entre los tangos, por si querés charlar con la persona que estás bailando, o preguntar algo. Hay que esperar a ese momento”.
-“La vestimenta varía. Se puede llevar algo formal, como una camisa, un pantalón de vestir, zapatos, vestido, sandalias; o también remera de algún tanguero. Como tenemos de rock, tenemos de tango”.
-“El aseo personal es importante. Estamos expuestos. Levantamos los brazos. Entonces, llevamos desodorante, vamos bien bañados, comemos chicles, pero no mascamos chicles en la oreja de la persona con la que estamos bailando”.
-“Se saca a bailar con un cabeceo. Vemos en qué situación está cada uno para no sacar a bailar y que haya un rechazo. Se busca la conexión visual. Ahí está re bien mirarse. Con quien no querés bailar, no lo mirás”.

LOGRAR UNA BUENA NOCHE TANGUERA
Así como Martín, su compañera de vida Gaby Funes, también conocida como “La Cordobesita”, es DJ de tango. Entre los dos, piensan los duelos de las noches milongueras.
“El DJ es fundamental en la milonga. A veces no es valorado, pero es muy importante ese rol. La milonga tiene que tener un buen piso, por el calzado; una buena ambientación y un buen DJ. Es un sensor de la pista, está atento a la vibra energética que hay en una pista. No es lo mismo poner a un Osvaldo Pugliese, que es más lento; que poner a un Juan D’Arienzo, que es fuego puro. El DJ va improvisando. A veces, lo que hacemos con “La Cordobesita” es elegir 4 tangos del mismo cantante, de la misma orquesta, y tratamos de que sean del mismo año. Y algo que se puede hacer, que es más exquisito, es que haya conexión con las temáticas”.
Dentro del gran abanico de tangos, los hay instrumentales, cantados, algunos que le cantan a las carreras de caballos, otros a la cárcel, a la vieja, al amor, al desamor.
Entre tanda y tanda de temas, se pone un separador que puede ser un jazz, un pop o un rock. Son sólo 30 ó 40 segundos. Ese es el momento para charlar, para acompañar a la mesa a la persona con la que bailaste; y enseguida empieza la otra tanda, y sacás a bailar a otra persona.
Martín asegura que con Gaby llegan juntos y se van juntos, pero que dentro de la milonga, no se ven en toda la noche: “Andamos sacando a bailar a todo el mundo”.

AGOSTO DE “SANTA MILONGUITA” EN EL HOSTEL
Martín da clases de tango desde 2016, en la Facultad de Ciencias de la Alimentación (UNER) en un programa de Extensión Universitaria. Ese espacio se llama “Santa Milonguita”, que ha pasado por muchos lugares como bares, espacios culturales, y que ahora llegará al “Hostel Concordia” (Espino 272), el 8 de agosto, desde las 22:00; “hasta que las velas ardan”, porque eso también es parte de la esencia de los tangueros: hasta altas horas de la madrugada, se baila.
“Conocimos el lugar y nos encantó. Tiene diferentes espacios y una energía hermosa. Estamos creando los espacios. Vamos a poner pistas con computadoras y vinilos. Va a haber tres pistas al unísono”, contó Martín sobre esta noche milonguera que se aproxima.
Y concluye: “El tango es expresión corporal pura”.



























